domingo, 18 de mayo de 2014

Cuanto te sueño


Siento tus caricias en cada uno de mis sueños,
y los estiro como una sombra de media tarde,
para que no me alcancen las luces del crepúsculo,
donde tus manos se diluirán en el recuerdo.


Y en el cenit del sueño...

Soy capaz de ver los colores del viento, capaz de cruzar a nado el estrecho, si tú estás al otro lado,
capaz de tocar tu aliento y de escribir estos versos.
En ese sueño, tapo tu boca con mi mano...

Silencio...

No digas nada, sobran todas las palabras cuando
lo único que quiero es perderme en la tibieza
de tus besos.

Silencio...

No digas nada, sólo tómame, hoy quiero ser
arcilla entre tus manos alfareras...

Moldéame...

Pero tómate tu tiempo.
Y así me encuentra el alba, entre arrullos de olas
y espuma de azahar, volando cual cometa sin dueño,
en el cielo.

Mi cielo...

Es cruel, pues viene a sacarme del sueño, a hacer
que toque con los pies en el suelo, resquebrajando
mis ansias de volar, convirtiéndome en pájaro cautivo,
viene a encerrarme en mi celda de barrotes fríos,
ahí mueren todos mis versos, sobre unos renglones yermos
y sólo queda silencio, en el funeral de las palabras.

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